Estuve pensando en tus
preguntas, Joan. Creo que no son del todo francas. Si lo fuesen no esperarías
una respuesta determinada y cualquier respuesta te vendía bien. Como tantas
otras veces tengo la sensación que intentas prevenir cualquier cargo de
conciencia. Necesitas alguien que confirme tus decisiones como correctas. El
miedo a equivocarte te paraliza. Si aceptaste escribir una columna semanal en
el Diari de Girona es porque estás dispuesto a correr hasta las últimas
consecuencias. Pero tengo que decirte que optaste por el camino más fácil. Los
movimientos sociales es un tema que está a la orden del día. Tu postra no hace
ningún tipo de aportación a la humanidad. A mí sinceramente me da igual. No me
importa si lo que dices es verdad o mentira. Me duele que intentes justificar
que escribes sobre estos temas como un proceso de crecimiento personal. Me
molesta que quieras convencer a tus lectores de algo que hasta hace dos días no
creías. Voy a decirte lo que pasó. Te pareció que escribir de forma
reivindicativa era la mejor forma de ganar notoriedad. El deseo de
reconocimiento se presentó a tu puerta junto con la oferta de escribir una
columna. Y lo que es peor, empezaste a creer que tu pensamiento tenía que
representar tus escritos. Resulta que ahora haces proselitismo de tus ideas. Entonces
te dedicas a propagar la idea de reivindicación social y participación
ciudadana. Me desagrada ver como las ideas se adaptan a la realidad, cuando
debería ser al revés. Todo lo que escribes es pura hipocresía. No estoy
cuestionando tu trabajo. A pesar que los artículos son malos y no tienen ningún
tipo de aportación personal. Repetir como un loro lo que otros dijeron parece
sinónimo de erudición. Me alegro que tengas trabajo y que a la gente le
interese leer lo que escribes. Sin embargo, conociéndote como te conozco me
molesta que intentes embaucarme a través de una serie de preguntas tendenciosas
a cuestionar mi conciencia.
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