viernes, 28 de octubre de 2011

Capítulo 10


Algunas personas eligen un camino al que se ciñen estrictamente hasta alcanzar su meta. Al focalizar sus esfuerzos trabajan con gran determinación. La perseverancia es su virtud y su razón de ser. Mientras que otras se dejan llevar por lo que consideran los designios del destino o la suerte. En esta segunda categoría se encuentra Enrique. Abrazado a la idea de trasformarse en un artista pero sin atreverse. Tuvo miedo a que las amenazas de sus padres se hicieran realidad y de un día para el otro le cortasen los víveres. Mientras estudiaba psicología en la Universidad de Barcelona pensaba en unos lienzos o en unas críticas al arte contemporáneo que nunca lograron materializarse. Aparentaría estudiar, mientras preparaba exposiciones y visitaba los talleres de todos los artistas de la ciudad. Un día me confesó que aquel era su plan primigenio pero que finalmente no tuvo las agallas suficientes para concretarlo.
Desde mi punto de vista Enrique no supo decantarse para ningún lado y se quedó naufragando en la indecisión. Es verdad que acabó la carrera de psicología. Pero en aquellos años sus pensamientos se contaminaron con la sensación continua de desazón. Ahora que encontró forma de vida estable siente el remordimiento de no haber luchado por sus sueños. Esta actitud tiene algo de hipócrita. Una decisión, por norma general, suele implicar la negación de otra. Pregúntate qué es lo que realmente quieres y cíñete hasta el final.  

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